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Periodismo Digital

Luces y sombras del periodismo tras el terremoto

Hay que reconocer que los medios de comunicación cumplieron con informar con prontitud la magnitud del terremoto que destruyó ciudades del llamado "sur chico" del Perú. Mientras que el presidente Alan García afirmaba que no habían víctimas, la radio (RPP, la única cadena noticiosa que transmitìa en ese momento), las estaciones de televisión y los sitios web ya informaban del desplome de decenas de viviendas y de centenares de atrapados.

Pero, conforme pasan los días, se ha llegado a un nivel de saturación noticiosa, originada por el enfoque que utiliza la televisión para informar desde el lugar de la tragedia. Los reporteros de televisión buscan a quien llora más, y su camarógrafo -casi como un acto reflejo- acerca con el zoom el rostro para ver con más claridad cada gota del llanto. De alguna manera es un uso sádico del dolor de quien lo perdió todo.

No es el objetivo ocultar lo que ocurre en Pisco, Ica, Chincha, Cañete y las otras localidades afectadas, sino dejar el camino fácil de sólo mostrar los rostros llorosos. Volver a repetir una y otra vez las escenas de desesperación durante el terremoto es otro recurso del productor al que le falta iniciativa.

Hay que señalar ademas cuán pernicioso es mantener sólo imágenes de ansiedad. Un documento de la Cruz Roja advierte que los mensajes o imágenes que aparecen en televisión asustan y causan la reaparición de problemas relacionados con el estrés. Además, cualquier persona que ve la cobertura sobre el desastre puede convertirse en lo que se denomina una “víctima secundaria” y puede sufrir problemas emocionales y físicos. Por eso, recomienda no dejar que los niños vean la cobertura del desastre en las noticias.

Investigar si es efectiva o no la distribución de ayuda, si todos han sido atendidos, profundizar en las denuncias de almacenaje de víveres cuando muchas personas afirman que siguen desamparados, podría ser ahora la misión de los medios de comunicación. 

 

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